domingo, 28 de diciembre de 2025

De la crítica a la praxis: notas desde el consultorio y la calle

“En los distintos rincones del mundo y en todo el planeta, en las partes y el todo, suele suceder que hay personas así…
Que dicen NO, cuando la mayoría asiente con resignado desinterés…
Que buscan verdad y justicia, mientras la mayoría se pierde.
Que caminan para encontrar, cuando la mayoría se sienta a esperar.
Que luchan, cuando la mayoría se rinde…”
-Capitán Insurgente Marcos, EZLN, 2024.

El presente texto es un desarrollo de ideas emergentes de distintas reflexiones ante las situaciones sociales y políticas en las que he participado y frente a las cuales no pretendo definir al colectivo, sino describirlo desde una óptica radical y, ¿por qué no?, contestataria. Es por ello, que no escribo para señalar individuos, sino prácticas que el sistema social, político y educativo, produce y que luego podríamos reproducir como colectivo.
Este año que cerramos, 2025, Trascender lanzó diversas propuestas colectivas orientadas al objetivo de la organización popular y a sembrar crítica desde una óptica sociopolítica (o, como coloquialmente le llamo, "sembrar molotovs"). Además de nuestras propias propuestas, nos hemos organizado con otros colectivos de lucha popular en distintos frentes: la lucha por las 40 horas laborales a la semana; la presión al Estado y la visibilización del genocidio en Palestina; la defensa del territorio y del agua; la lucha de las madres buscadoras en Yucatán, etc. Todo ello porque consideramos que la Psicología no puede escindirse de su contexto sociopolítico, y esto no es distinto de lo que Trascender ha propuesto desde sus inicios, hace más de diez años.
Fotografía: Encuentro de mujeres que luchan, CNI-EZLN

Dado que la organización y el proceso de lucha popular son un espiral que se camina desde la crítica y la autocrítica, espero poder colaborar desde mi mirada ante la situación política (polis = relativo al pueblo o a la comunidad) que vive el colectivo de psicólogxs.
En este caminar he encontrado valiosas aportaciones de colegas que procuran llevar las ideas a la praxis, que se pronuncian y, al mismo tiempo, cuidan llevar sus palabras a la acción; que luchan en la calle y en los colectivos en los que participan. Diría Bertolt Brecht: "esos son los imprescindibles". Asimismo, he observado otros dos fenómenos que distan mucho de esta primera mención: lxs avestruces contemplativos y lxs T-Rex apoéticos.
Lxs avestruces contemplativos son quienes ven el campo arder y meten la cabeza en la arena teórica; encuentran comodidad en las cuatro paredes del consultorio y se esconden detrás de una aparente “neutralidad profesional”. Situados en la Terapia Gestalt, son los fenomenólogos de sofá. Estxs colegas se abstienen de los debates políticos y viven la tranquilidad que les proveen las certezas de su teoría de consultorio. Son lxs psicólogxs obedientes y ejemplares que necesita el poder, dado que construyen una psicología funcional a la hegemonía social y, muchas veces, gustan de proveer paliativos cientificistas que no alteren ni saboteen el status quo (a lo cual muchxs, de forma muy audaz, llaman "estoicismo"). A estos colegas rara vez se les observa en foros de discusión sobre problemáticas sociales que afectan a nuestra comunidad y, por el contrario, prefieren espacios donde se abordan temas de relevancia clínica limitada al consultorio, como si su práctica clínica se ejerciera fuera del campo sociopolítico y cultural.
Por otro lado, están lxs T-Rex apoéticos, con quienes me he encontrado en algunas juntas, foros o procesos colectivos. Estxs colegas son potencia sin praxis: mucho análisis y poca acción. A diferencia de lxs avestruces contemplativos, lxs T-Rex reconocen el conflicto, se frustran en el intento, pero no logran abrazar la praxis. Sus brazos cortos les dificultan establecer acciones directas en sus barrios y comunidades y, por el contrario, todo lo dejan en la reflexión, esperando que alguien más emprenda la acción a partir de las buenas ideas que se generan en procesos colaborativos o grupales. Les he nombrado "apoéticos" dado que, a diferencia de lxs avestruces que pasan inadvertidxs detrás de su actitud "apolítica", estxs colegas presentan una dificultad para crear (poiesis = creación). Hay, al menos, un poco más de movilización política, aunque sin efectos directos en lo local y comunitario… y ni hablar de insurrección popular.
Cartel: "Aquí y Ahora" Gran Om & Co.

Este breve análisis sobre nuestrxs colegas "apolíticos" o "apoéticos" es una invitación a situarnos como agentes capaces de promover el cambio social desde sus vertientes comunales. Somos parte de una comunidad (aunque parezca que, al encerrarnos en nuestros consultorios, entramos a "otro mundo") y, como parte de ella, nos corresponde asumir este papel como personas afectadas por el campo sociopolítico y actuar para transformar nuestras realidades. En otras palabras, llevar las ideas a la praxis.
Comprendo las actitudes de lxs avestruces contemplativos y de lxs T-Rex apoéticos cuando les sitúo en la pedagogía de la cual derivamos muchxs psicólogxs: una pedagogía encaminada a la obediencia y a la adaptación de las personas y comunidades con las que trabajamos en favor de toda la maquinaria de opresión capitalista; esa que nos enseñan en las (j)aulas. Pero… ¿acaso no nos corresponde problematizar y sostener el conflicto de la sociedad? ¿Acaso no es nuestra obligación hacerlo de manera distinta a como nos enseñaron? ¿Es posible desprendernos y, mejor aún, desobedecer los paradigmas que nos dijeron que supuestamente eran las directrices para ejercer nuestra Psicología?
Una psicología implicada no se define por discursos ostentosos ni necesariamente por militancias, sino por prácticas situadas. Se construye cuando salimos del consultorio para encontrarnos con la comunidad, cuando acompañamos procesos colectivos sin pretender dirigirlos, cuando ponemos nuestros saberes al servicio de la organización popular y no de su domesticación. Implica estar en la calle, en las asambleas, en los barrios, en los espacios de búsqueda, de defensa del territorio y de resistencia cotidiana; sostener el conflicto sin apresurarnos a "resolverlo", y comprender que la salud mental también se disputa en el acceso al agua, al trabajo digno, a la justicia y a la memoria. Desde ahí, la psicología deja de ser un dispositivo de adaptación y se convierte en una práctica viva, ética y necesariamente política.
También soy Psicoterapeuta y pienso que todo este caminar y conocer político es un fondo para contrastar ese sufrimiento con el que llegan nuestrxs usuarios a consulta, de este modo, cuestiono profundamente que este sufrimiento se quede en una lectura desde el paradigma individual. Por el contrario, esta llamada a la acción viene a integrar la praxis comunitaria y de la lucha social con el ejercicio profesional en consultorio; pero no pretendamos que una sustituye a la otra.
Creo firmemente que nuestra praxis en psicología también está en las calles, en la solidaridad con las múltiples luchas de resistencia que emanan del contexto social de precariedad, violencia y tortura psicológica; acompañando esas luchas, también se hace psicología con perspectiva crítica.
Compañerxs psicólogxs: rompamos ese cerco del paradigma individual que nos han contado debe reducir nuestras acciones a cuatro paredes. Impliquémonos en las luchas sociales que nos resuenen desde nuestros puntos de partida; en solidaridad con el obrero (porque en su mayoría pertenecemos a la clase obrera), con la madre buscadora, con la defensora del territorio y con los pueblos que sufren en Palestina, en Abya Yala y en todo el sur global.

Psic. Davy Aguilar
Terapeuta Gestalt

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