Mostrando las entradas con la etiqueta psicología comunitaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta psicología comunitaria. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2026

Cinito-Gestalt: "Lenguaje universal"

 


Trascender y la No-escuela "Semilleros Gestálticos" invitan a:
Cinito-Gestalt
Un espacio donde aparte de convivir, reflexionaremos sobre el tema de la pluralidad e identidad a través de la película "Lenguaje Universal" (Rankin, 2024).
También queremos compartir contigo un postrecito simbólico para celebrar nuestros 11 años de lucha combativa por la salud y la dignidad social
Sábado 21 de febrero
6 pm
Trascender
$50 MXN
Cupo limitado. Necesario llenar registro https://forms.gle/oLr67nxYDZXfELBN9
Trae tu snack y/o bebida que prefieras consumir o compartir
Bienvenidxs Psicólogxs y No-Psicólogxs
Te esperamos. Separa la fecha

martes, 12 de mayo de 2020

El virus que exhibió la desigualdad social

La presente entrada corresponde a mi punto de vista, el cual representa solo una perspectiva (de muchas otras) del panorama actual que nos muestra la pandemia.

Mi intención es poner palabras a las situaciones sociales que presencio actualmente y que muchas veces pasan desapercibidas por enclaustrarnos, aislarnos o sencillamente desentendernos del entorno en el que nos toca vivir.

En tiempos actuales de pandemia, nos toca presenciar el colapso de muchos de nuestros sistemas en general: el económico que tan pobremente se ha sostenido ante las malas administraciones de los gobernantes; el de salud que se sostiene gracias a los esfuerzos de la gente tan dedicada ante la débil logística de la burocracia; y el que más duele mencionar, que es el social, afectado en la forma en la que vemos (o no-vemos) otras realidades diferentes a la nuestra.


Las políticas públicas del "Quédate En Casa" suelen ser muy eficaces para la gente que se ha beneficiado del sistema político bajo el cual se erige la hegemonía, así como la gente que se sostiene económicamente bajo un sueldo estable y percepciones fijas. ¿Pero, qué hay de las personas que están en estratos más bajos de la “escala social”? Hablo de las personas que no pueden parar para “quedarse en casa” dado que sus ingresos corresponden a una actividad económica donde no tienen ni el mínimo de prestaciones o un salario digno.

La pandemia y las contingencias sanitarias desatadas a raíz de esta, nos muestran estos panoramas que suelen ser desalentadores para quienes se atreven a mirar más allá de sus propias realidades (comúnmente mal-llamados mundos). Jóvenes y adultos que han sido despedidos de sus trabajos por la falta de recursos o infraestructura de las empresas que se ven afectadas; empresas que también tienen que cerrar puertas definitivamente perdiendo empleos masivamente; Familias que se han quedado sin sustento, ni lo básico para poder subsistir teniendo que apelar a las invitaciones del gobierno (que tampoco se da abasto) para apoyos económicos o de despensa; vendedores ambulantes y otros trabajadores que tienen que elegir entre resguardarse del peligro infeccioso que conlleva salir a ejercer sus actividades o bien, exponerse para no pasar hambres; “home office y home school” para quien no tiene ni los implementos básicos para su ejercicio (sin internet, sin computadora).

Goldie revela por accidente quién es Banksy, pero... ¿realmente ...
"No Future" (Banksy, 2010)
Se estima que se han perdido hasta hoy (Mayo 2020), cerca de 500 mil empleos y que las condiciones pintan a perder cerca de 500 mil más (de acuerdo con la STPS). Conllevando a acelerar el decaimiento económico y social, evidenciando aún más esta brecha entre el que tiene y el que no. Esto desde luego, tiene una afectación más allá de nuestros bolsillos, incluso en el ámbito psicológico, porque es más fácil pensar con el estómago lleno.

“Hablar de justicia social, también es hablar de salud mental”

Estas escenas que nos muestra la situación sanitaria actual, no han de pasar desapercibidas, dado que son situaciones del México cotidiano que se han acentuado ante la debacle socio-económica y que corresponden a las necesidades de las personas más vulneradas por la jerarquía social.

Las alternativas más allá de la contingencia


"Yo te decía que la solidaridad
es la ternura de los pueblos.
Te lo decía después del triunfo,
después de que pasamos
los tiempos duros de batallas
y llantos" 
(Gioconda Belli)


Desde ahora, muchas personas ponen sus esperanzas en reanudar sus actividades al término del aislamiento con el tan pronunciado “cuando termine la contingencia…”; no quisiera salirme del tenor y continuar con esto.

Cuando termine la contingencia: los grupos vulnerables seguirán allá, ¿Tendremos la misma visión que nos ha removido la pandemia para poder apreciarlos? Digo esto en el sentido estricto de la horizontalidad y puesto en cuanto a un ejercicio de mirar hacia el otro que tanto se ha recitado en estos tiempos.

Es decir, mirar al otro más allá de mis/sus limitaciones como seres humanos con ciertas condiciones desde la naturaleza socio-económica y desde la existencial, observar que ambos sostenemos la misma vulnerabilidad y fragilidad de la incertidumbre que nos proveen los cambios sociales abruptos como una pandemia.

Pero esto no se queda nada más allá, sino que implica mantener esta mirada de forma proactiva y hacer algo por ello (irnos hacia la acción) como muchas iniciativas privadas, públicas, civiles y a final de cuentas humanas, han surgido. Mirar al otro implica mirarnos como seres comunitarios que somos e implicarnos desde la horizontalidad que nos proveen los sistemas humanos; nadie por encima de nadie, sino en una forma de apoyo mutuo.

Pienso que la cura ante el individualismo exacerbado y la desigualdad social es ante todo, la solidaridad y la lucha por un mundo más justo para todas y todos. Construir un mundo fuera de las bases hegemónicas de las jerarquías sociales donde "nada humano nos sea ajeno" se desarrolla mediante la práctica de mirar hacia aquellas situaciones vulnerables que comúnmente son invisibilizadas o atenuadas por el narcisismo de la cultura dominante.
¿Podemos mirarnos como comunidad más allá de la distancia?

Psic. Davy Aguilar
Psicólogo clínico y Psicoterapeuta Gestalt
Contacto: 9992-19-89-51

domingo, 10 de mayo de 2020

Acompañándonos en la distancia


Te presentamos "Acompañándonos en la distancia" una iniciativa en formato de programa recurrente por Facebook Live que tiene por objetivo, el acompañar a la gente que quiera y pueda entablar un diálogo abierto sobre temas selectos relacionados a la contingencia sanitaria por COVID-19
Queremos acompañarte, es por esto que dispusimos lunes y viernes a las 7 p.m. para nuestras transmisiones en vivo; Shadid, Carmita y Davy estarán presentes uno por día para seguir el diálogo, el tema lo pones tú.

viernes, 12 de abril de 2019

La importancia de dejarse sentir

Quisiera confesarles algo de lo que me di cuenta hace poco a través de las miradas de personas a las que quiero y estimo muchísimo: la gente me cataloga como una persona rara. No me lo tomen a mal, yo lo considero como uno de los halagos más bonitos que alguien podría haberme hecho y poco a poco he aprendido a abrazar mi genuina peculiaridad que es una parte crucial de mi sentido de identidad y de pertenencia en el mundo.

Una de las cosas que considero más peculiares de mí misma es que tengo una fascinación casi morbosa por descifrar con detalle cómo las personas que me rodean viven sus emociones en el día a día, qué las hace sentir tristes, enojadas, ansiosas, frustradas, eufóricas o apasionadas; pues ver las emociones fluir a través de la gente para mí es como contemplar una obra de arte en pleno proceso de creación. La emoción que más me gusta contemplar en la gente es la tristeza, que usualmente es catalogada como una emoción "negativa" (culpo en gran parte a la ciencia psicológica por esta conceptualización) ya que mucha de nuestra socialización como personas nos ha autoimpuesto una dificultad para lidiar con la tristeza propia y la de otras personas. Me llama mucho la atención como el primer impulso que tenemos cuando detectamos la tristeza en alguien más es intentar coartarla o reprimirla, con las mejores intenciones, construimos una represa que no permite que la melancolía continúe su cause natural. Es así como, mientras fuimos creciendo, fuimos aprendiendo a llorar quedito, en silencio, para que nadie note nuestro dolor.


Esta situación de "analfabetismo emocional" es altamente preocupante en el sentido de que lo que no se nombra, no existe y lo que no existe, no puede ser colectivizado. Uno de los principales mitos sobre la Conducta Suicida es que si se inicia la conversación sobre la temática, las y los jóvenes serán incitados a tener pensamientos suicidas y orillados a cometer suicidio en algún punto de su existencia. La falsedad de estos argumentos radica en que una de las principales acciones que ayudan a lidiar con pensamientos y sentimientos abrumadores, es precisamente colectivizarlos para compartir la carga con otras personas y percatarte de que no te encuentras solo en tu dolor o en tu desesperanza.

Como psicoterapeuta he tenido que lidiar muchas veces con la tristeza de la persona que se presenta frente a mí en el consultorio, mostrándose totalmente vulnerable al compartir situaciones de su vida que le lastiman (o le han lastimado en algún punto) y reviviéndolas cada vez que cuenta la misma historia a diferentes personas. No quisiera romantizar la idea de acompañar a alguien que atraviesa por una tristeza tan profunda que se convierte en experiencia depresiva, pues es una labor bastante cansada que requiere de mucha introspección, mucha sensibilidad y mucho contacto con la tristeza propia, lo que hace este tipo de trabajo particularmente cansado pero paradójicamente hermoso. A través de la tristeza profunda que mis clientes traen a consulta me he podido percatar de las grandes ganas que tienen de vivir la vida como si fuera su último día y la sensibilidad que la tristeza les permite tener hacia el sufrimiento de los demás, son personas empáticas que tienden a cuidar de los demás aunque no siempre sepan cómo cuidarse a sí mismos y que poco a poco han dejado de luchar con las sombras que a veces se presentan en días soleados y han utilizado esas mismas sombras para proteger del ardiente sol a otras personas de sus entornos cercanos.



Otra de las emociones que me resulta sumamente interesante es el enojo. Durante gran parte de mi existencia, esta emoción tuvo un papel estelar en mi vida y, mientras más me disponía a combatirla, más se arraigaba a mi personalidad como una de esas yerbas en el jardín que parecen inofensivas a primera vista pero que si no desyerbas de tanto en tanto, pueden terminar abarcando hasta la casa de tus vecinos. Fue hasta que me percaté que mi enojo enmascaraba mucha tristeza contenida y me dispuse a trabajar en dejarlo fluir, escuchar lo que tenía que decirme y utilizarlo a mi favor, que aquel monstruo que parecía apoderarse de mí cada vez que enojaba, poco a poco fue perdiendo su fuerza y su sentido en mis interacciones sociales.

A pesar de que el enojo aún es catalogado por muchas personas como una emoción "incómoda", creo que "generar incomodidad" es una de sus principales funciones adaptativas. Hemos aprendido que lo socialmente aceptable es reprimir este enojo, en lugar de encontrar formas mucho más funcionales y orgánicas para descargar esa energía contenida en nuestro self. Algo curioso que sucede con el enojo es que, como con todas las demás emociones, es necesario que nuestro interlocutor haga "algo" que detone reacciones que se asocian a "estar enojado". Es por esta razón que podemos decir que las emociones se dan en relación con el otro, no son únicamente intrínsecas y están inextricablemente relacionadas con el contexto social, político, histórico y cultural que vivimos.


La finalidad de esta entrada es una invitación a cuestionarnos todo aquello que nos han enseñado que esta bien o mal sentir. En una sociedad donde todo es tan rápido y la modernidad nos ha convertido en islas aisladas y desiertas, gestos cotidianos pero a la vez escasos: abrazar, acariciar, sostener la mirada, devolver la sonrisa, tomar de la mano... dar muestras de cariño y amor a manos llenas en una sociedad que te anestesia para no sentir, es revolucionario.

MPAE. Carmita Díaz López 
Psicóloga escolar y psicoterapeuta 
9993353681
  
         

lunes, 18 de febrero de 2019

La Psicoterapia como forma de Activismo Social

La presente entrada, pretende el objetivo de analizar el ejercicio de la Psicoterapia como una forma de activismo social enmarcado en la integración del campo.


"Haz sencillamente tu trabajo con todo tu corazón, y los temas en los que
necesitas tomar partido se harán evidentes en poco tiempo"
-Paul Goodman

Vivimos en épocas donde el hartazgo social es el pan de cada día; en donde el cansancio por enfrentar situaciones sumamente frustrantes y estresantes, desencadenan una serie de reacciones en la Persona, llevándolo a tomar parte de estos fenómenos desde diferentes posturas que le ayuden a lidiar con lo complejo y difícil de los cambios.

En mi praxis terapéutica, me he enfrentado con situaciones que corresponden a un gran marco social y que afectan (e influyen) directamente a la Persona que se sitúa justo frente a mí, llevándome a la comprensión del "síntoma" como una forma de adaptación a lo que existe fuera del consultorio... Y por qué no decirlo, de la forma en cómo yo enfrento estas situaciones a partir de mis propios síntomas.

¿Cómo no tener brotes de ansiedad cuando las demandas sociales están a la orden del día, imponiendo su cumplimiento a una velocidad imperante?
¿Cómo no deprimirnos ante la necesidad de cumplir con estas demandas y observar que estamos lejos de llegar a la ficticia meta?
¿Cómo no escindir nuestra personalidad cuando ante una necesidad de ser vistos y amados, solo obtenemos indiferencia?
¿Cómo no caer en adicciones cuando lo que necesitamos es apoyo y comprensión por nuestra necesidad de afecto en un ámbito social hostil?


Se cree que cuando trabajamos con una persona en el ambiente terapéutico, únicamente podemos abarcar lo que se nos presente al frente; descartando un mundo de posibilidades que forman el fenómeno que precisamente llega ante nosotros de manera individual. Si explicamos el fenómeno que va tomando forma, tal vez, podamos observar la necesidad que surge de este orden y con este entendimiento, poder cambiarlo.

En mi experiencia, he observado cómo los cambios que tienen lugar dentro del consultorio, tienden a escalar de formas impresionantes a tal grado que los sistemas de la Persona, comienzan a presentar otras formas de relacionarse. Así podemos ver cómo una persona con experiencia ansiosa, comienza a escuchar lo que pasa internamente y a pedir apoyo de sus redes cercanas fuera del consultorio; estos, estando en la capacidad y disponibilidad de dar soporte emocional a la Persona, y junto con esto, proporcionar un cauce a lo que la persona siente.

Creo fielmente que la Psicoterapia es para intervenir con un campo gigantesco que corresponde a los sistemas que impactan e influyen en la Persona; y cuando podemos trabajar con esta persona, cambiamos la forma en cómo están ordenadas las cosas; es decir, promovemos un cambio social a partir del trabajo dentro del consultorio; así nuestro trabajo, no se queda en las cuatro paredes; sino que escala a grados interpersonales.

¿Qué hay del terapeuta?

"No se puede ayudar a otro sin arriesgarse uno mismo"
-Carl Rogers

Es inevitable que la historia de la persona que se nos sitúa enfrente, no impacte en nosotros y también promueva cambios en nuestros propios sistemas. Lo más interesante de este trabajo es que ¡también formamos parte de este famoso campo! y que como tal, también influimos (y nos influye) la situación. Es así como me he visto en momentos que remueven mi propia historia y con esto, algunos dolores del pasado (y del presente).

¿Por qué se da esto? La respuesta es simple, somos Seres Humanos en contacto con otros Seres Humanos y por característica, estamos en sensibilidad con el otro, en mutua empatía y correlacionados. Es imprescindible que como terapeutas estemos en contacto con eso que sentimos, dado que es información importante para el proceso de la persona. Y eso es: no dejar de lado que el proceso se trata de la otra persona y que como terapeutas andamos en disposición plena (sentidos, pensamientos, sentimientos, emociones, malestares, dolores, penurias, etc...) y que también puede colaborar en facilitar al otro su situación (brindar "contraste" en la revelación/transparencia).


Me gusta asimilar esto como un "estoy contigo y te acompaño desde mi Ser". Lo terapéutico de esto, está en que afuera del consultorio, casi nadie sabe acompañar y justamente el propósito de la Psicoterapia es acompañar desde donde estamos, desde nuestra propia experiencia (lo único que tenemos a la mano para ser sinceros).

¿Y qué hacer con nuestra propia experiencia en contacto con otra persona? Yo te invitaría a revisarlos en tu propia historia y que si es necesario, acudas con tu terapeuta. Y también te invitaría a que si te animas, que lo platiques con la otra persona, el diálogo es importante para su proceso y para el tuyo también.

La Psicoterapia como revolución

Estamos en épocas en donde sentir es sinónimo de revolución, en donde la norma implica apagar nuestra capacidad humana de ser sensibles ante el otro y más aún, ante nuestras propias necesidades de contacto, de afecto.

Ante el diálogo y ante la escucha activa, promovemos otras formas de contacto humano, uno más cálido; e invitamos a la persona a apropiarse de esta forma para gestionar por fuera, con sus redes de apoyo cercanas. Esto pareciera un efecto de onda expansiva, en donde el contacto con el otro es inevitable y este resuena en diferentes puntos de nuestras historias, de nuestros entornos.


La calidad de activismo social en la Psicoterapia recae en que damos la diferencia en el "uno a uno" y que sabemos que en realidad, trabajamos con un todo tan complejo y tan enriquecido de sus matices; creamos formas nuevas de relacionarnos junto con otras personas y destacamos sobre todo, nuestra capacidad sensible de enfrentar la situación. Cambiamos el "orden establecido" por uno de mutua correspondencia.

Muchas veces, lo que la Persona necesita es compañía en la incertidumbre, en la melancolía, en la soledad, y hasta en la alegría. Decir "estoy aquí" desde nuestra praxis cambia la atmósfera del encuentro y con esto, la relación que tejemos desde el Tú, el Yo, el Nosotros.

Somos seres comunitarios y como tal, estamos adscritos a una amplia gama de intereses colectivos que nos influyen y con los que nos relacionamos. La complicidad que se da en el consultorio es una forma de hacer comunidad y de promover cambios en el sistema del otro y en el sistema propio.

Psic. Davy Aguilar Ríos
Psicólogo clínico y Psicoterapeuta
Contacto: 9992-19-89-51
Trascender. Centro de Atención Psicológica Integral

jueves, 23 de agosto de 2018

La explotación de los ecosistemas, la explotación del ser humano


“Hasta que el último árbol sea cortado, el último río envenenado, el último pez sea pescado, sólo entonces el Hombre descubrirá que el dinero no se come”
-Proverbio Indio Cree

La presente entrada tiene por finalidad expresar la incertidumbre que me deja el rumbo del desgaste ecológico desde el análisis de la explotación de recursos naturales y de la huella ecológica que la Humanidad ha dejado a su paso:

Todos los días que me dirijo hacia el trabajo, hacia el consultorio, hacia mis diferentes destinos, me doy cuenta que mi visión se ha acostumbrado a mirar a todo paso, concreto, concreto y más concreto. Me resulta curioso, dado que por la situación geográfica de Yucatán, tenemos flora nativa en abundancia y que crece inclusive en nuestros patios, pero… ¿qué hace la diferencia entre el crecimiento de una “flor silvestre” y el crecimiento de la mega-plancha de concreto que se establece en Yucatán? Considero que la respuesta es bastante compleja y apunta a ese llamado “desarrollo urbano”, así como los hábitos que tenemos como ciudadanos.

Nuestros hábitos de consumo impactan directamente en el comportamiento ecológico y eso es llamado “huella ecológica” (global footprint), haciendo que la producción de basura y la explotación de nuestros recursos crezcan a niveles exponenciales. De hecho, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) notifica estudios donde se han registrado aumentos muy importantes en la aceleración del agotamiento de recursos del planeta.

Pero, ¿Por qué preocuparnos por el desgaste ecológico? Sencillo, no tenemos otro planeta en el cual habitar y siendo la Tierra como nuestra casa, tendríamos que cuidar de ella (así como ella cuida de nosotros). Se mira el famoso “desarrollo” como una perspectiva hacia el futuro; sin embargo, se nos olvida que el futuro también implica observar el curso y las acciones que emprendemos en el momento presente, ¿Qué estamos haciendo ahora para poder tener una pizca de seguridad de que nuestro planeta estará a salvo (y nosotros con él)?

Es decir, ¿Te imaginas no tener agua al alcance para poder subsistir o que el aire que respiramos esté contaminado?... Las respuestas no están tan alejadas de la realidad: existen poblaciones en México en donde el acceso al agua es muy limitado, no únicamente por la infraestructura para proveer este líquido vital, sino que la escasez ya está teniendo un impacto significativo en esta geografía; o existen situaciones en donde el agua es tan insalubre que tiende a ser no-apta para el consumo humano debido a los agroquímicos y contaminación del manto acuífero. De igual forma, el número de muertes atribuibles a la contaminación del aire se ha incrementado en 60% entre 1990 y 2015 en México, cifra que resulta por mucho, preocupante.

*Más del 40% de la población mundial padece escasez de agua.

¿Qué nos toca hacer desde nuestro entorno más inmediato?

He visto  campañas circulando en redes y en la calle sobre la modificación en nuestros hábitos de consumo. Tan sencillo como la reducción de plásticos (popotes o bolsas plásticas) que tarde o temprano acaban en los mares... Me parecen estupendas iniciativas, pero eso no es suficiente para frenar el agotamiento y contaminación de nuestros recursos. Hace falta más acción que trascienda la reflexión, sobre todo, salir de la zona de confort que nos proveen las redes sociales.

Hay dos cosas principales que nos toca hacer como ciudadanos del planeta: vigilar los proyectos que pretenden la explotación de los recursos de la Tierra, procurar que estos se aborden desde la sustentabilidad y la no-invasión de los ecosistemas (sí, creo que se puede promover un progreso social y económico sin necesidad de destruir) y promover tanto en nosotros como en nuestros entornos más cercanos, la reducción de desechos producidos por el consumismo exagerado.

Para vivir en responsabilidad, antes de usar las famosas 3R’s (reducir, reusar, reciclar), decidamos evitar la producción de basura y del consumo innecesario; el detalle está en que cada quien ha usado el concepto de “necesidad” a su antojo, prescindiendo del equilibrio adecuado con nuestro entorno.

El afán de lucrar con el medio ambiente nos ha llevado a la destrucción del mismo, esto puede frenarse y en el mejor de los casos, revertirse si colaboramos todas y todos para lograrlo.



No descarto que haya más opciones que tengan un impacto significativo en el desenvolvimiento de nuestro planeta y cualquier idea es bienvenida para pagar esta deuda tan grande que ya tenemos con él, solo agrego: el cambio ha de estar enfocado tanto en lo individual como en lo colectivo, no basta con que dejes de usar popotes, hace falta tomar medidas para poner un alto a la destrucción que produce la insistencia en obtener aún más recursos de donde ya obtuvimos más de lo necesario.

Me emociona mucho ver cómo florecen iniciativas como la reforestación de áreas comunes en la ciudad, la lucha por la conservación de las abejas, la defensa por el agua o por territorio indígena (nuestros grandes guardianes del ecosistema, de quienes nos hace falta aprender mucho). Iniciativas que nacen desde el corazón de colectivos, organizaciones y sociedad civil organizada. A estas iniciativas, podemos sumarnos y crear otras que frenen el abuso de la Tierra.

Piensa por un momento, ¿Qué está a mi alcance para aminorar mi huella ecológica y poder convivir en armonía con mi ecosistema? Tan fácil es pensar en la promoción del desarrollo como en la promoción del cuidado de nuestro hogar. Si estos recursos vivos llegan a desaparecer, desaparecemos con ellos.

Aquí te dejo un link para medir tu huella ecológica en temas de Energía, Agua, Transporte y Agua: http://www.tuhuellaecologica.org/

Psic. Davy Aguilar Ríos

Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta
Contacto: 9992-19-89-51
"Trascender". Centro de Atención Psicológica Integral

martes, 24 de julio de 2018

Diálogo de Saberes: "¿Y ahora qué?, Después de las elecciones"

En el diálogo de saberes, pretendemos intercambiar ideas sobre temáticas que nos afectan como ciudadanos(as) y proponer alternativas que en colectivo, pretendan dar pie a la aplicación de soluciones en nuestros ambientes más cercanos.

En esta ocasión abordaremos el tema de nuestra participación ciudadana después de efectuar el voto y con los resultados que actualmente se reflejan en las instituciones electorales; reflexionaremos acerca de nuestra responsabilidad social y cómo aportamos en conjunto al cambio de nuestro entorno más cercano.

Tu participación es importante para el desarrollo del tema y de soluciones prácticas cercanas a nosotros(as). 

¡Te Esperamos!

Lugar: Trascender. Centro de Atención Psicológica Integral. (C. 44 No. 486D x 55 y 57 Centro)
Fecha: 26 de Julio de 2018
Hora: 8 p.m.
Cuota de recuperación: $30 MXN 

Sigue nuestro evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/628724220828872

Diálogo de Saberes: "¿Y ahora qué?, Después de las elecciones"

lunes, 28 de mayo de 2018

Conmemorando la mediocridad: el fenómeno de la autocomplacencia profesional.

Una de las frases que más me irrita escuchar en las conversaciones casuales es: "Cuando termine de estudiar voy a (inserte aquí una acción cualquiera)". Y no es por una cuestión de forma, estilo o sintaxis, es simplemente porque aún me sorprende la manera en la que seguimos conceptualizando la educación y, sobre todo, la actualización profesional. El análisis de una simple frase cobra relevancia debido a que hemos descubierto, a largo de la historia de la humanidad, que el lenguaje tiene un papel preponderante en cómo le damos forma a nuestros pensamientos, a nuestras acciones y, por ende, a las sociedades que vamos construyendo de manera conjunta.

La trayectoria educativa y profesional de un individuo no finaliza al terminar su carrera, ya que desempeñar una profesión requiere de un compromiso permanente y constante de actualización. Esta actualización no necesariamente tiene que ser teórica o académica y aunque es altamente deseable que los profesionales de las diferentes disciplinas y ramas se especialicen, es una realidad que en México no todas las personas tienen los recursos necesarios para costear un nivel de posgrado o algún tipo de especialización. Aunado a esto, también es una realidad a nivel estadístico que los profesionales en México que adquieren Posgrado terminan siendo subempleados con un salario que no es equiparable a su formación profesional.


Este panorama no es muy diferente en la Psicología, que ha tenido que abrirse un camino propio mientras se debate entre dos raíces que parecieran bifurcarse de manera paralela, para ya no volver a tocarse, pero que tienen más en común de lo que entre ellas quieren admitir: La Medicina y la Filosofía. Aunada a esta ancestral confusión de identidad y roles, los profesionales de la Psicología tienen que luchar día con día con los estigmas que todavía persisten alrededor de la práctica psicológica en todos los ámbitos de acción en los que se desarrollan. Sin embargo, a mí me gustaría cuestionarles a mis colegas (y de paso cuestionarme a mí misma): ¿Qué estamos haciendo los psicólogos y las psicólogas para cambiar esto?

El primer paso que podríamos dar, y lo digo a manera de propuesta tratando de superar el inherente ímpetu humano de criticar sin proponer, es admitir que ni siquiera podemos ponernos de acuerdo en qué es exactamente lo que hacemos y que, aunque eso no es para nada necesario, nos daría excusa alguna para reunirnos fuera de los ambientes controlados de las universidades y los consultorios privados. Mi primera propuesta es dejar el miedo de lado y salir a las calles, conocer el entorno que nos rodea y percatarnos de qué es lo que podemos hacer para mejorarlo (o por lo menos no empeorarlo); reunirnos para crear comunidad, compartir experiencias, conocernos y reconocernos, pues a pesar de que somos una ciencia social y humana, aún nos hace falta como colectivo mucha humanidad y socialización.


Y tú que estás leyendo esto podrías pensar: ¿Qué tipo de propuesta es esa? Mi respuesta sería: la más urgente. Los profesionales de la psicología estamos creando un aura de misterio y misticismo alrededor de nuestra propia práctica que nos está desfavoreciendo, alejando a las personas que realmente necesitan de nuestros servicios y manteniendo con nuestras conductas el status quo de una sociedad que poco a poco se está viniendo abajo y que necesita de nosotros, de nuestro pronunciamiento en situaciones críticas como la violencia o el suicidio, situaciones en las que el gremio psicológico ha permanecido convenientemente en silencio.


El pasado 20 de Mayo se conmemoró el "Día del Psicólogo(a)", una celebración que pasa desapercibida como muchas veces pasa desapercibido nuestro rol; y eso no es algo azaroso ni tampoco tiene que ver con que sea opacado por el Día del Maestro, sino que tiene más que ver con la poca injerencia que el gremio psicológico ha tenido en los cambios sociales y lo poco que se ha logrado incluso dentro de la misma profesión. Es imperante que los propios profesionales de la Psicología empecemos a mirar más allá de lo que nos han dicho que hace un psicólogo y empecemos a involucrarnos verdaderamente para facilitar el bienestar del otro, no sólo aquel otro que puede pagar por nuestro servicios. Conozco muy pocos colegas que dan psicoterapia en lengua maya o que ofertan talleres escolares adecuados a los niños y jóvenes con N.E.E o con discapacidad, existen pocos psicólogos y psicólogas que dan acompañamiento con perspectiva de género o que  están sensibilizados para atender las necesidades de la comunidad LGBTTTI+, por mencionar algunas poblaciones vulnerables. 

Aún nos falta mucho camino por recorrer, empecemos por cuestionarnos qué estamos haciendo en nuestro entorno más inmediato y organicémonos para crear comunidad. Te sorprenderás de lo que puedes encontrar más allá de las murallas del celo profesional.

        
Psic. Carmita Díaz López 
Psicóloga Escolar y Psicoterapeuta
Contacto: 9991-11-94-03
"Trascender". Centro de Atención Psicológica Integral

miércoles, 14 de febrero de 2018

Noches de Charla-Café: "Sexualidad y Derechos Humanos"



En esta ocasión queremos invitarte a participar en nuestra Noche de Charla-Café con la temática "Sexualidad y Derechos Humanos" donde estaremos reflexionando en torno a diversos puntos de vista sobre los derechos universales relacionados a la Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la inclusión social/legal de la Comunidad LGBTTIQ.
Contaremos con la participación del Centro de Estudios de Derechos Humanos UADY.
Acompáñanos a crear un diálogo enriquecedor donde quepan todos y todas.

Día: Viernes 16 de Febrero
Hora: 8 p.m.
Lugar: Trascender (C. 44 No.486D x 55 y 57 Centro).
Cuota Voluntaria

¡Te esperamos!

lunes, 29 de enero de 2018

Curso-Taller: "Detección y Prevención del Riesgo Suicida"



La Detección y Prevención del Riesgo Suicida, es fundamental para la creación de programas y políticas públicas que sirvan de sustento en la intervención sobre la problemática del aumento de suicidios en la población.


Capacitarse en el tema es importante para sensibilizar al profesional en el contacto con personas con riesgo suicida, para brindar un servicio de calidad y que apoye en la situación.

Te invitamos al Curso-Taller "Detección y Prevención del Riesgo Suicida" y a continuar capacitándote en la materia y así, poder brindar un apoyo eficiente a quien lo necesite.



Imparte: Psic. Carmita Díaz López MPAE
Dirigido a: Publico en general interesado
Lugar: Trascender. Centro de Atención Psicológica Integral (C. 44 No. 486D x 55 y 57 Centro).
Fecha: 3 de febrero de 2018
Hora: 4 p.m.
Costo: $500 MXN

**Aparta tu lugar con el 50% con depósito bancario o en efectivo en las instalaciones de Trascender**
***Se entregará Constancia de participación***

Inscripciones y informes: 9991-11-94-03 o escríbenos un inbox a Trascender

CUPO LIMITADO

miércoles, 17 de enero de 2018

Psicoterapia: De la Humanidad enajenada a la Humanidad consciente (Parte 1)

La concepción de la Psicoterapia como un servicio de alcances únicamente individuales, ha contribuido en gran medida al reduccionismo del impacto real que el ejercicio de esta puede aportar en diversos aspectos, sobre todo, en términos socio-políticos.

La presente entrada, tiene como finalidad, analizar la praxis psicoterapéutica como un espacio donde la Persona gestiona su entorno más allá de los límites del consultorio.

El concepto de Política

Antes de desarrollar las ideas que corresponden a la entrada, me gustaría aclarar lo que se entiende por política, desde bases lingüísticas y conceptuales.

“Política” proviene de “politikḗ”, que desde una traducción lo más apegada a la raíz griega, significa “de, para o relacionado con los ciudadanos”. Concepto que precisamente, se vincula con la forma en cómo las comunidades se organizan para la creación de su convivencia colectiva.

Este concepto también ha sufrido ciertos cambios en la manera en cómo se utiliza desde las interacciones cotidianas populares, a tal grado de adjudicar el ejercicio de lo político a aquellas altas esferas de la élite social y que intentan instaurar un gobierno de intereses individuales, más que comunes.

Asimismo, esta concepción de política, deslinda al ciudadano de su propio ejercicio, haciendo que la visualización de esta misma, sea más arraigada a la que ejerce determinado partido o persona con conveniencia de un determinado Estado, dejando de lado lo que pudiera gestarse desde una organización o agrupación con personas conscientes de su realidad social.

comunidad


La participación del entorno en la construcción de la Persona

Así como resulta complicado separar al ser humano del contexto en el que vive, no podemos pasar por alto que este mismo contexto ejerce influencia en el desarrollo del ser humano y que mediante el día a día, se ve reflejada en sus interacciones.

Esta influencia, se vive de manera más marcada en el ser humano, a partir de su entorno más inmediato: la familia. Asimismo, tenemos que aceptar que esta relación no es determinante ni lineal; es decir, el mismo individuo puede interactuar, influir y dejarse influir en otros círculos sociales y de convivencia aparte del seno familiar.

Todo esto, arma un complejo de relaciones de las que indudablemente, la persona recoge historias, creencias y patrones de conducta que en ocasiones tienden a favorecer una hegemonía o el mantenimiento de un status quo.

Actualmente, podemos reflexionar acerca del establecimiento de relaciones como un ejemplo de este status quo que se va reforzando desde el entorno:

Las épocas contemporáneas favorecen la instauración del amor narciso, un amor en donde el ser humano se contempla escindido de su ambiente y solamente existe para sí mismo; únicamente existen sus necesidades más cercanas (algunas inclusive, fabricadas por el mismo sistema) y en ocasiones, se caracteriza por la evitación del contacto con el prójimo.

En la cultura popular actual, lo podemos ver reflejado en la preferencia por las interacciones a distancia y el tiempo excesivo que invertimos en cuidar las apariencias en redes sociales virtuales. En el mundo globalizado, parece más sencillo atenuar la experiencia que nos produce la charla cara a cara mediante una pantalla que reconocer nuestra Humanidad a través del otro en contacto directo.

Vemos la vida a través de nuestros dispositivos móviles y vamos ignorando los acontecimientos que tienen lugar fuera de aquella pantalla, los que nos afectan e influyen en todo el amplio espectro de las experiencias. Virtualizamos el mundo con la finalidad de encriptarnos en el individualismo.

Si tenemos la oportunidad de interactuar cara a cara con el otro, ¿por qué no lo hacemos?
¿Las actuales redes sociales virtuales apoyan o sustituyen el contacto con los demás?
Este modus vivendi del ser humano, ha apoyado la situación de aislamiento social y por ende, de las cuestiones sociales que también impactan al individuo, ya sea de manera directa o indirecta. De esta forma, el individuo ya no se observa como un átomo más dentro de esta totalidad que llamamos “sociedad”, sino como una entidad totalmente ajena.

Es inevitable que también miremos hacia el papel que el individuo juega dentro de todo este fenómeno. El ser humano es libre de elección ante toda situación y su responsabilidad es fundamental para la persistencia de esta dinámica con el entorno. En estos casos, la misma Persona ha optado por “dejarse llevar” por las masas sin asimilar esta dinámica.

Asimismo, quisiera aclarar que estar en la masa, no es sinónimo de convivencia; la primera es ser-en-si-mismo pero acompañado por personas que solo corresponden a un escenario, mientras que el segundo apela a su capacidad para mirar la otredad desde el colectivismo, la empatía y desde los intereses de causas en común; es decir, ser-con-el-entorno.

El amor narciso impacta en la indiferencia y en concebirnos como Personas ajenas a lo que sucede fuera de nuestros ojos. Desde este punto de vista, surge el cuestionamiento: ¿Existirá algún miedo a perder identidad en el colectivo?


Psicoterapia para construir consciencia

Ante la enajenación del individuo de su sociedad, existe una alternativa (de muchas) que desde la perspectiva de la Psicología, pudiera apoyar en la construcción y co-creación de consciencias holísticas (Persona en relación con su entorno). La alternativa que en esta entrada se aborda, es la Psicoterapia.

La Psicoterapia es un espacio a través del cual, la Persona analiza y reflexiona sobre las dinámicas con las que interactúa con sus redes cercanas. Evidentemente, la persona se llega a dar cuenta inclusive del papel que juega para continuar con esas hegemonías que le han impuesto o que ha llegado a aceptar desde el enajenamiento.

Cuestiones tan cotidianas como estatutos sociales rígidos que se van arraigando a la estructura de la Persona como “Los hombres no lloran” y que desde el trasfondo se encuentra una necesidad de buscar alternativas para expresar lo que ocurre dentro de nosotros. La afirmación “los hombres no lloran” prohíbe de por medio, la expresión emocional y cercena la libertad del individuo para finalmente, orientarlo a reprimir su necesidad.

La persona que reflexiona a partir de este argumento impuesto/autoimpuesto y asimila su necesidad para expresarse, interactúa con el entorno de una manera más consciente. La persona ya contempla la flexibilidad de poder responder de una manera que le permita expresarse, sin tener que estar bajo el yugo de una creencia rígida.

Asimismo, esta construcción de consciencia, puede ser extendida y transmitida al mismo entorno; es decir, la persona consciente, puede gestionar su entorno inmediato, creando cambios significativos incluso en sus redes cercanas.


Recuerdo un cliente que participó en un proceso terapéutico años atrás, cuyo tema principal era la violencia que ejercía frente a situaciones que se colocaban fuera de su control. A partir del proceso terapéutico y de ese análisis de dinámicas que ya hemos abordado, encontró otras formas de respuesta alejados de la violencia. Lo más interesante de este caso, fue que la persona comenzó a conversar acerca de situaciones de violencia que percibía de sus redes cercanas y cómo emprendía acciones para poder evitar y apoyar con alternativas a estas personas.

Como psicoterapeutas, se cree que no podemos intervenir con nada más que con el individuo que tenemos frente a nosotros; es preciso que reflexionemos y que tomemos en cuenta que aquel individuo proviene de un contexto y que ese contexto también influye en su construcción. La comprensión de su mundo, es también la comprensión de nuestro mundo.

El ser humano amplía su consciencia sobre las problemáticas que le acontecen a partir de prácticas como la psicoterapia… y no se queda en los límites del consultorio: él las analiza, las contrasta con su realidad y decide hacer algo por cambiar (ya sea modificar el entorno o adaptarse al mismo).

La transformación de cualquier tipo en el individuo, lleva inevitablemente a gestionar cambios en el entorno, incluyendo los cambios sociales. La persona se organiza para cambiar en el colectivo, cambia su perspectiva y re-organiza la forma en cómo la realidad social se encuentra estructurada. El individuo cuestiona el status quo que le es impuesto y crea nuevas formas de relación.

El ser humano es un ser político por naturaleza y crear consciencia de su papel en el entorno, le hace apropiarse activamente (responsabilizarse) de las riendas de su existencia y de cómo genera impacto en lo otro (los otros).

Psic. Davy Aguilar Ríos
Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta
Contacto: 9992-19-89-51
"Trascender". Centro de Atención Psicológica Integral