jueves, 5 de septiembre de 2019

Taller "Regulación de emociones & el Rap"


Te invitamos a formar parte del Taller Vivencial: "Regulación de emociones y el Rap" en el que los adolescentes podrán aprender a utilizar la expresión musical como una herramienta para explorar y trabajar tus emociones y sentimientos.




Fecha: Sábado 28 de Septiembre / 4 p.m.
Dirigido a: Adolescentes de 13 a 18 años
Duración: 2 horas y media 
Costo: $200 MXN 
Lugar: Trascender (C. 77 No. 926 x 116 y 116A Jardines de Nva. Mulsay III). 

Facilitador: Psic. Alfredo Dondé
☎️ Informes e inscripciones: 9992.55.52.93 o a través de inbox en nuestra página

*CUPO LIMITADO


martes, 13 de agosto de 2019

Noches de Charla-Café: "Desmitificando la Depresión"




Trascender, te extiende una cordial invitación a participar en su próxima "Noche de Charla-Café" bajo el tema Desmitificando la Depresión, en donde revisaremos mediante el diálogo, aquellos mitos, realidades y aspectos relevantes de esta condición que nos afecta a cada vez más mexicanos(as).
Te invitamos a dialogar sobre el tema, compartir tu experiencia y conocer el caminar de otras personas.

Cuota de recuperación: $50 MXN
Lugar: Trascender (C. 77 No. 926 x 116 y 116A Jardines de Nva. Mulsay III).
Fecha: Jueves 22 de agosto de 2019 / 8 p.m.

¡Te esperamos!   


domingo, 30 de junio de 2019

Cine Gestalt: "Intocables"



De nueva cuenta traemos la actividad Cine Gestalt, que tiene por propósito reflexionar sobre algún tema en específico a través de películas y documentales.
En esta ocasión estaremos reflexionando sobre el tema del Contacto, Relación y Conflicto, a partir de la película "Intocables".
(C. 77 No. 926 x 116 y 116A Jardines de Nueva Mulsay III).
Cuota de recuperación: $30 MXN.
¡Te esperamos! 🌳

La Comunidad Yucateca de Psicoterapia Gestalt invita

lunes, 6 de mayo de 2019

Noches de Charla-Café: "Masculinidades Modernas"


En esta ocasión queremos invitarte a participar en nuestra Noche de Charla-Café con la temática "Masculinidades Modernas" donde estaremos reflexionando en torno a diversas perspectivas sobre la masculinidad en el mundo actual y de los roles implicados en ser-hombre.
Acompáñanos a crear un diálogo enriquecedor donde contemplemos muchas formas de ver la masculinidad.

Fecha: Jueves 16 de Mayo
Hora: 8 p.m.
Lugar: Trascender. Centro de Atención Psicológica Integral. (C. 77 #925 x 116 y 116A Jardines de Nva. Mulsay III)
Cuota de recuperación: $50 MXN
¡Te esperamos!

viernes, 12 de abril de 2019

La importancia de dejarse sentir

Quisiera confesarles algo de lo que me di cuenta hace poco a través de las miradas de personas a las que quiero y estimo muchísimo: la gente me cataloga como una persona rara. No me lo tomen a mal, yo lo considero como uno de los halagos más bonitos que alguien podría haberme hecho y poco a poco he aprendido a abrazar mi genuina peculiaridad que es una parte crucial de mi sentido de identidad y de pertenencia en el mundo.

Una de las cosas que considero más peculiares de mí misma es que tengo una fascinación casi morbosa por descifrar con detalle cómo las personas que me rodean viven sus emociones en el día a día, qué las hace sentir tristes, enojadas, ansiosas, frustradas, eufóricas o apasionadas; pues ver las emociones fluir a través de la gente para mí es como contemplar una obra de arte en pleno proceso de creación. La emoción que más me gusta contemplar en la gente es la tristeza, que usualmente es catalogada como una emoción "negativa" (culpo en gran parte a la ciencia psicológica por esta conceptualización) ya que mucha de nuestra socialización como personas nos ha autoimpuesto una dificultad para lidiar con la tristeza propia y la de otras personas. Me llama mucho la atención como el primer impulso que tenemos cuando detectamos la tristeza en alguien más es intentar coartarla o reprimirla, con las mejores intenciones, construimos una represa que no permite que la melancolía continúe su cause natural. Es así como, mientras fuimos creciendo, fuimos aprendiendo a llorar quedito, en silencio, para que nadie note nuestro dolor.


Esta situación de "analfabetismo emocional" es altamente preocupante en el sentido de que lo que no se nombra, no existe y lo que no existe, no puede ser colectivizado. Uno de los principales mitos sobre la Conducta Suicida es que si se inicia la conversación sobre la temática, las y los jóvenes serán incitados a tener pensamientos suicidas y orillados a cometer suicidio en algún punto de su existencia. La falsedad de estos argumentos radica en que una de las principales acciones que ayudan a lidiar con pensamientos y sentimientos abrumadores, es precisamente colectivizarlos para compartir la carga con otras personas y percatarte de que no te encuentras solo en tu dolor o en tu desesperanza.

Como psicoterapeuta he tenido que lidiar muchas veces con la tristeza de la persona que se presenta frente a mí en el consultorio, mostrándose totalmente vulnerable al compartir situaciones de su vida que le lastiman (o le han lastimado en algún punto) y reviviéndolas cada vez que cuenta la misma historia a diferentes personas. No quisiera romantizar la idea de acompañar a alguien que atraviesa por una tristeza tan profunda que se convierte en experiencia depresiva, pues es una labor bastante cansada que requiere de mucha introspección, mucha sensibilidad y mucho contacto con la tristeza propia, lo que hace este tipo de trabajo particularmente cansado pero paradójicamente hermoso. A través de la tristeza profunda que mis clientes traen a consulta me he podido percatar de las grandes ganas que tienen de vivir la vida como si fuera su último día y la sensibilidad que la tristeza les permite tener hacia el sufrimiento de los demás, son personas empáticas que tienden a cuidar de los demás aunque no siempre sepan cómo cuidarse a sí mismos y que poco a poco han dejado de luchar con las sombras que a veces se presentan en días soleados y han utilizado esas mismas sombras para proteger del ardiente sol a otras personas de sus entornos cercanos.



Otra de las emociones que me resulta sumamente interesante es el enojo. Durante gran parte de mi existencia, esta emoción tuvo un papel estelar en mi vida y, mientras más me disponía a combatirla, más se arraigaba a mi personalidad como una de esas yerbas en el jardín que parecen inofensivas a primera vista pero que si no desyerbas de tanto en tanto, pueden terminar abarcando hasta la casa de tus vecinos. Fue hasta que me percaté que mi enojo enmascaraba mucha tristeza contenida y me dispuse a trabajar en dejarlo fluir, escuchar lo que tenía que decirme y utilizarlo a mi favor, que aquel monstruo que parecía apoderarse de mí cada vez que enojaba, poco a poco fue perdiendo su fuerza y su sentido en mis interacciones sociales.

A pesar de que el enojo aún es catalogado por muchas personas como una emoción "incómoda", creo que "generar incomodidad" es una de sus principales funciones adaptativas. Hemos aprendido que lo socialmente aceptable es reprimir este enojo, en lugar de encontrar formas mucho más funcionales y orgánicas para descargar esa energía contenida en nuestro self. Algo curioso que sucede con el enojo es que, como con todas las demás emociones, es necesario que nuestro interlocutor haga "algo" que detone reacciones que se asocian a "estar enojado". Es por esta razón que podemos decir que las emociones se dan en relación con el otro, no son únicamente intrínsecas y están inextricablemente relacionadas con el contexto social, político, histórico y cultural que vivimos.


La finalidad de esta entrada es una invitación a cuestionarnos todo aquello que nos han enseñado que esta bien o mal sentir. En una sociedad donde todo es tan rápido y la modernidad nos ha convertido en islas aisladas y desiertas, gestos cotidianos pero a la vez escasos: abrazar, acariciar, sostener la mirada, devolver la sonrisa, tomar de la mano... dar muestras de cariño y amor a manos llenas en una sociedad que te anestesia para no sentir, es revolucionario.

MPAE. Carmita Díaz López 
Psicóloga escolar y psicoterapeuta 
9993353681
  
         

lunes, 18 de febrero de 2019

La Psicoterapia como forma de Activismo Social

La presente entrada, pretende el objetivo de analizar el ejercicio de la Psicoterapia como una forma de activismo social enmarcado en la integración del campo.


"Haz sencillamente tu trabajo con todo tu corazón, y los temas en los que
necesitas tomar partido se harán evidentes en poco tiempo"
-Paul Goodman

Vivimos en épocas donde el hartazgo social es el pan de cada día; en donde el cansancio por enfrentar situaciones sumamente frustrantes y estresantes, desencadenan una serie de reacciones en la Persona, llevándolo a tomar parte de estos fenómenos desde diferentes posturas que le ayuden a lidiar con lo complejo y difícil de los cambios.

En mi praxis terapéutica, me he enfrentado con situaciones que corresponden a un gran marco social y que afectan (e influyen) directamente a la Persona que se sitúa justo frente a mí, llevándome a la comprensión del "síntoma" como una forma de adaptación a lo que existe fuera del consultorio... Y por qué no decirlo, de la forma en cómo yo enfrento estas situaciones a partir de mis propios síntomas.

¿Cómo no tener brotes de ansiedad cuando las demandas sociales están a la orden del día, imponiendo su cumplimiento a una velocidad imperante?
¿Cómo no deprimirnos ante la necesidad de cumplir con estas demandas y observar que estamos lejos de llegar a la ficticia meta?
¿Cómo no escindir nuestra personalidad cuando ante una necesidad de ser vistos y amados, solo obtenemos indiferencia?
¿Cómo no caer en adicciones cuando lo que necesitamos es apoyo y comprensión por nuestra necesidad de afecto en un ámbito social hostil?


Se cree que cuando trabajamos con una persona en el ambiente terapéutico, únicamente podemos abarcar lo que se nos presente al frente; descartando un mundo de posibilidades que forman el fenómeno que precisamente llega ante nosotros de manera individual. Si explicamos el fenómeno que va tomando forma, tal vez, podamos observar la necesidad que surge de este orden y con este entendimiento, poder cambiarlo.

En mi experiencia, he observado cómo los cambios que tienen lugar dentro del consultorio, tienden a escalar de formas impresionantes a tal grado que los sistemas de la Persona, comienzan a presentar otras formas de relacionarse. Así podemos ver cómo una persona con experiencia ansiosa, comienza a escuchar lo que pasa internamente y a pedir apoyo de sus redes cercanas fuera del consultorio; estos, estando en la capacidad y disponibilidad de dar soporte emocional a la Persona, y junto con esto, proporcionar un cauce a lo que la persona siente.

Creo fielmente que la Psicoterapia es para intervenir con un campo gigantesco que corresponde a los sistemas que impactan e influyen en la Persona; y cuando podemos trabajar con esta persona, cambiamos la forma en cómo están ordenadas las cosas; es decir, promovemos un cambio social a partir del trabajo dentro del consultorio; así nuestro trabajo, no se queda en las cuatro paredes; sino que escala a grados interpersonales.

¿Qué hay del terapeuta?

"No se puede ayudar a otro sin arriesgarse uno mismo"
-Carl Rogers

Es inevitable que la historia de la persona que se nos sitúa enfrente, no impacte en nosotros y también promueva cambios en nuestros propios sistemas. Lo más interesante de este trabajo es que ¡también formamos parte de este famoso campo! y que como tal, también influimos (y nos influye) la situación. Es así como me he visto en momentos que remueven mi propia historia y con esto, algunos dolores del pasado (y del presente).

¿Por qué se da esto? La respuesta es simple, somos Seres Humanos en contacto con otros Seres Humanos y por característica, estamos en sensibilidad con el otro, en mutua empatía y correlacionados. Es imprescindible que como terapeutas estemos en contacto con eso que sentimos, dado que es información importante para el proceso de la persona. Y eso es: no dejar de lado que el proceso se trata de la otra persona y que como terapeutas andamos en disposición plena (sentidos, pensamientos, sentimientos, emociones, malestares, dolores, penurias, etc...) y que también puede colaborar en facilitar al otro su situación (brindar "contraste" en la revelación/transparencia).


Me gusta asimilar esto como un "estoy contigo y te acompaño desde mi Ser". Lo terapéutico de esto, está en que afuera del consultorio, casi nadie sabe acompañar y justamente el propósito de la Psicoterapia es acompañar desde donde estamos, desde nuestra propia experiencia (lo único que tenemos a la mano para ser sinceros).

¿Y qué hacer con nuestra propia experiencia en contacto con otra persona? Yo te invitaría a revisarlos en tu propia historia y que si es necesario, acudas con tu terapeuta. Y también te invitaría a que si te animas, que lo platiques con la otra persona, el diálogo es importante para su proceso y para el tuyo también.

La Psicoterapia como revolución

Estamos en épocas en donde sentir es sinónimo de revolución, en donde la norma implica apagar nuestra capacidad humana de ser sensibles ante el otro y más aún, ante nuestras propias necesidades de contacto, de afecto.

Ante el diálogo y ante la escucha activa, promovemos otras formas de contacto humano, uno más cálido; e invitamos a la persona a apropiarse de esta forma para gestionar por fuera, con sus redes de apoyo cercanas. Esto pareciera un efecto de onda expansiva, en donde el contacto con el otro es inevitable y este resuena en diferentes puntos de nuestras historias, de nuestros entornos.


La calidad de activismo social en la Psicoterapia recae en que damos la diferencia en el "uno a uno" y que sabemos que en realidad, trabajamos con un todo tan complejo y tan enriquecido de sus matices; creamos formas nuevas de relacionarnos junto con otras personas y destacamos sobre todo, nuestra capacidad sensible de enfrentar la situación. Cambiamos el "orden establecido" por uno de mutua correspondencia.

Muchas veces, lo que la Persona necesita es compañía en la incertidumbre, en la melancolía, en la soledad, y hasta en la alegría. Decir "estoy aquí" desde nuestra praxis cambia la atmósfera del encuentro y con esto, la relación que tejemos desde el Tú, el Yo, el Nosotros.

Somos seres comunitarios y como tal, estamos adscritos a una amplia gama de intereses colectivos que nos influyen y con los que nos relacionamos. La complicidad que se da en el consultorio es una forma de hacer comunidad y de promover cambios en el sistema del otro y en el sistema propio.

Psic. Davy Aguilar Ríos
Psicólogo clínico y Psicoterapeuta
Contacto: 9992-19-89-51
Trascender. Centro de Atención Psicológica Integral

viernes, 28 de septiembre de 2018

Apología a las bellas (y no tan bellas) artes

Queridos lectores ávidos de conocimiento y de entretenimiento: 

Por este medio quiero realizar una disculpa pública a mi yo de quince años de edad cuando me dejé llevar por los estándares socialmente establecidos y renuncié a mi sueño de ser escritora/filósofa para perseguir la "estabilidad" de un empleo formal que terminó siendo una pesada broma cósmica, ya que en la época en la que nos tocó vivir la estabilidad económica (en un sistema neoliberalista) es bastante complicada de alcanzar. 

La entrada de este blog es una reflexión personal, a modo de una carta abierta, sobre la poca importancia que se le da a las expresiones artísticas en nuestra sociedad actual, cuyo ritmo de vida entorpece la simple apreciación de la belleza y subestima la necesidad de la expresión artística como un medio de comunicación y de relación con el entorno. 


Existe una frase del genial Edgar Degas que versa lo siguiente: "El arte no es lo que ves, sino lo que haces ver a los demás". Esta simple frase de no más de un renglón encierra la compleja necesidad que tenemos los seres humanos de conectar con el otro a través de todos los medios posibles, pues aunque muchas de las expresiones artísticas más conocidas (literatura, pintura, música) se generan en solitario, únicamente pueden cobrar sentido al momento de la interacción con un interlocutor. Y esta interacción no es unilateral, como nos han querido hacer creer; es total y completamente bidireccional. 

Uno de mis ejemplos favoritos de este curioso fenómeno es la literatura. Quisiera hablarles de una de mis autoras favoritas, una escritora brasileña llamada Martha Medeiros que además de escribir prolíficamente sobre la vida de la mujer en la época moderna y las peripecias de la modernidad y la globalización, explica una situación que ella (y otros escritores) nombran "La muerte del autor". Este fenómeno consiste en el hecho de que una vez que una pieza de literatura entra en contacto con el otro, un otro que es diferente a quien escribió dicha pieza de literatura, el autor de esta pieza desaparece y se diluye entre el ser de quien lee, interpreta y re-interpreta el texto. 



Esta situación no es exclusiva de la literatura, sino que es una característica casi mágica que está presente en todas y cada una de las expresiones artísticas. Como recita aquella frase de Francis Bacon, que es atribuída a David Hume pero que sospecho que realmente es de Platón: "La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla". Quien diga que la filosofía no es un arte en sí misma, estoy segura que no ha encontrado al filósofo correcto.  

La razón por la que el arte y las personas que se dedican a él son infravaloradas reside en que las expresiones artísticas en sus diversas formas nos proveen de algo que es intangible, etéreo  e imposible de cuantificar, aún cuando se le ponga un precio. El arte ha existido desde el inicio de las diversas civilizaciones, está presente en prácticamente todo lo que hacemos y es una de las necesidades más orgánicas y sociales que tenemos los seres humanos: la necesidad de crear y recrearnos. 

¿Y saben a quien culpo directamente por este desdén injustificado a las bellas y no tan bellas artes? A la educación tradicionalista. Ustedes dispensarán, queridos lectores, sé que puede parecer un poco incongruente que una psicóloga escolar hable de esa manera sobre el sistema educativo pero es que la realidad dentro las aulas nos muestra una represión impresionante en la expresión emocional y en la libertad de los alumnos y alumnas en miras de la mejora de los aprendizajes meramente académicos. Es en este punto donde las disciplinas como la  educación, la psicopedagogía, el trabajo social y la psicología educativa podrían apoyarse de la expresión y apreciación artísticas para complementar el trabajo que se realiza con niños, niñas y jóvenes... pero deciden voltear hacia otro lado y llamar vandalismo a los interesantes grafittis que los alumnos de la secundaria pintaron detrás del muro de su escuela, donde plasman partes de su ser que no les comparten ni a sus mejores amigos o amigas.   



Despido esta entrada, que poco a poco se transformó en una apología y luego pasó a ser una carta abierta (porque con la literatura y con el arte en general, todo es posible) con la firme convicción de que el arte es nuestra última esperanza de mantener nuestra humanidad en un mundo cada vez menos humano. Espero con ansias el día en el que cualquier chica de quince años no tenga que elegir entre ser escritora y tener un empleo estable y bien remunerado y en donde las personas que nos dedicamos al arte en cualquiera de sus variantes no seamos juzgados ni señalados por una sociedad que no comprende la imperante necesidad de poner nuestro ser al servicio del ser de los demás.

"Take your broken heart, make it into art" 
Carrie Fisher  


Psic. Carmita Díaz López
Psicóloga Escolar y Psicoterapeuta
Contacto: 9993-35-36-81
Centro de Atención Psicológica Integral. Trascender.